Más allá de la espondilitis anquilosante
Al enfrentar un cuadro de dolor espinal crónico, el especialista debe distinguir cuidadosamente entre la espondilitis anquilosante y otras variantes como la espondiloartritis axial, la artritis reumatoide vertebral o la artritis psoriásica axial, cada una con implicaciones distintas para el pronóstico del paciente. A menudo, debemos descartar condiciones que alteran la rigidez y composición ósea, tales como la hiperostosis esquelética difusa idiopática (DISH) o la enfermedad de Forestier, que pueden presentar hallazgos radiológicos similares. Asimismo, es vital monitorear estados de fragilidad ósea que complican cualquier intervención, incluyendo la osteoporosis vertebral, osteomalacia, la enfermedad de Paget ósea, la osteogénesis imperfecta o el hiperparatiroidismo con afectación vertebral. Un diagnóstico diferencial exhaustivo asegura que el plan de acción no solo detenga la progresión inflamatoria, sino que refuerce la estructura ósea ante cualquier riesgo de fractura o inestabilidad.
