Impacto de la salud sistémica en la cifosis
La rigidez y deformidad pueden ser consecuencia de condiciones autoinmunes como la Espondilitis anquilosante, la Espondiloartritis axial, la Artritis reumatoide vertebral o la Artritis psoriásica axial, que alteran la movilidad espinal. Paralelamente, procesos metabólicos que reducen la densidad o integridad ósea, como la Osteoporosis vertebral, Osteomalacia, Enfermedad de Paget ósea, Osteogénesis imperfecta o el Hiperparatiroidismo con afectación vertebral, crean un terreno fértil para el colapso vertebral. Asimismo, las infecciones severas como la Osteomielitis vertebral, Discitis, Espondilodiscitis, la Tuberculosis vertebral (Mal de Pott), la Brucelosis vertebral o la formación de un Absceso epidural espinal exigen una detección temprana. En este ámbito, también evaluamos cuadros neurológicos y degenerativos específicos como la Aracnoiditis espinal, Siringomielia, Neurofibromatosis con afectación vertebral, la Hiperostosis esquelética difusa idiopática (DISH) o la Enfermedad de Forestier, que limitan la funcionalidad y exacerban la curvatura.
