De la sospecha infecciosa al diagnóstico preciso
Cuando tratamos cuadros como la brucelosis vertebral, debemos descartar cuidadosamente la osteomielitis vertebral, la discitis y la espondilodiscitis, las cuales presentan retos únicos. Asimismo, el diagnóstico debe distinguir estos procesos de la tuberculosis vertebral o Mal de Pott, así como de la formación de un absceso epidural espinal. En el ámbito de las enfermedades inflamatorias autoinmunes, el seguimiento clínico es igualmente riguroso para pacientes con espondilitis anquilosante, espondiloartritis axial, artritis reumatoide vertebral o artritis psoriásica axial, condiciones que, aunque tienen una etiopatogenia distinta, pueden mimetizar síntomas de infecciones espinales, requiriendo un criterio clínico experto.
